Hace diez años, –y, tal vez, sin dimensionar el impacto que tendría años luego– un grupo de amigos decidió llevar a la práctica una idea que parecía una locura: construir un baño para María y Oziel en Ingeniero Allan, Florencio Varela. No sabían entonces que esa primera acción marcaría el inicio de un recorrido profundo, transformador y desafiante. Mati, Gabi,




